Los Delitos De ?Cuello Blanco? Dentro Del Contexto Penal Peruano

Los Delitos De ?Cuello Blanco? Dentro Del Contexto Penal Peruano

Diferentes estudios en la tem?tica de la Sociolog?a del Delito en las ?ltimas d?cadas nos muestran la dificultad de dilucidar la Criminalidad debido al Tejido Social de protecci?n con que cuenta la Delincuencia, a trav?s de la red de organizaciones sociales existentes en la Sociedad. Quienes controlan mayor cantidad de recursos, est?n en una situaci?n m?s ventajosa para ?ganar? y configurar la sociedad desde la perspectiva de sus propios intereses. Dentro de un contexto sociol?gico del derecho, podemos manifestar que, el control social indica los mecanismos por medio de los se establece que las personas desempe?en sus roles como se espera, es decir, se comporten dentro del ?Estado Ideal?, conformado por los principios leyes y reglamentos acordados socialmente, establece lo malo y lo bueno en una sociedad, asegura la conformidad de las conductas a las normas establecidas, operando a trav?s de las sanciones, las cuales son formas de acci?n retributivas por la violaci?n de las normas en un grupo u orden social dado. Siendo as?, la desviaci?n social, en su expresi?n m?s simple es cuando alguien traspasa los l?mites del estado ideal, violando las reglas normativas, conceptos o esperanzas de los sistemas sociales, rompi?ndose un est?ndar socialmente definido; por ende, el delito es el prototipo de desviaci?n criminal que viola una norma que ha sido codificada en la ley y que goza del respaldo de la autoridad estatal. Pero los ?ndices delincuenciales, afectan no solo a grupos sociales determinados, sino por el contrario afectan a todos; sin embargo dentro de la pol?tica criminol?gica siempre ha constituido un problema la real distribuci?n de la conducta desviada entre las distintas capas sociales. El delito de cuello blanco es el t?tulo del libro m?s importante de Edwin H. Sutherland, el soci?logo del delito m?s influyente del siglo XX , entendi?ndose como tal a ?a aquellos il?citos penales cometidos por sujetos de elevada condici?n social en el curso o en relaci?n con su actividad profesional? . La criminolog?a de Sutherland se distanciaba de los planteamientos bioligicistas de la escuela positiva italiana de derecho penal, as? como tambi?n de las teor?as psicol?gicas e individualistas del delito, y muy especialmente de los test mentales. Cuando psiquiatras, psic?logos y crimin?logos, andaban obsesionados por cuantificar la incidencia de la herencia y del medio en las conductas criminales, cuando expertos de todo tipo entraban a saco en las c?rceles con el fin de realizar el retrato-robot del tipo delincuente en estado puro, Sutherland se atreve a invalidar las elaboraciones te?ricas sustentadas en las estad?sticas criminales oficiales porque realmente no est?n en las c?rceles todos los que son delincuentes. Pero hay algo m?s, Sutherland asume un punto de vista sociol?gico, un punto de vista en el que la variable clase social va a resultar decisiva para comprender el entramado jur?dico-penal. Opta, en fin, por comprometerse en la b?squeda de una teor?a del delito que sea a la vez explicativa y que concurra a prevenir los actos delincuentes. Las principales condiciones para la formaci?n del concepto de delito de cuello blanco estaban dadas. Para avanzar era preciso verificar emp?ricamente que los criterios de selecci?n del sistema penal son socialmente selectivos. En este sentido result? decisivo su encuentro con un ladr?n profesional. Era un ladr?n alto, bien vestido, de buena presencia y modales afables, locuaz y observador, un ladr?n al estilo de los que aparecen en alguna pel?culas de amor y lujo. Su seud?nimo era Chick Conwell, pero su nombre de pila era Broadway Jones. La universidad de Chicago pag? a Jones cien d?lares por mes, durante tres meses, para que contase a Sutherland la historia de su experiencia en la profesi?n. Una de los cap?tulos m?s llamativos del trabajo de Sutherland y Conwell es el dedicado al asesor jur?dico. En ?l se pone muy claramente de manifiesto que los ladrones profesionales eluden casi siempre la acci?n de la justicia y por tanto no sufren condenas en las c?rceles. Basta un somero conocimiento de las poblaciones reclusas para darse cuenta que a las c?rceles van sobre todo delincuentes comunes procedentes de las clases bajas que se sirven fundamentalmente de m?todos intimidatorios para perpetrar los delitos. Pero si los ladrones profesionales, los ladrones de clase media, casi nunca van a las c?rceles ?qu? ocurre entonces con los delincuentes de clases altas?, ?cuales son los delitos de las clases altas?, ?c?mo consiguen evitar los delincuentes de clases altas las condenas penales y la reclusi?n?; las respuestas son obvias, corrupci?n y poder. Existen ejemplos claros, de ?sta situaci?n. En norte Am?rica, Al Capone, que consideraba la bolsa de Wall Street un juego fraudulento, algo as? como una mesa de ruleta trucada, sent?a sin embargo una gran pasi?n por las apuestas en las carreras de caballos. En el hip?dromo se paseaba entre los gentlemen rodeado de guardaespaldas luciendo en su mano una sortija con un diamante de once quilates que le hab?a costado cincuenta mil d?lares. Hice mi fortuna, dec?a, prestando un servicio p?blico. Si yo viol? la ley, mis parroquianos, entre los que se encuentra la mejor sociedad de Chicago, son tan culpables como yo. La ?nica diferencia entre nosotros consiste en que yo vend? y ellos compraron. Cuando yo vendo licores el acto se llama contrabando. Cuando mis clientes se los sirven en bandeja de plata se llama hospitalidad. En el Per?, est? en boga el tema de los ?incentivos de ?xito? aludidos en los ?petro audios? en donde se evidencia un acuerdo entre Alberto Quimper y R?mulo Le?n, profesionales pertenecientes a los m?s altos estratos sociales del pa?s, para favorecer el otorgamiento de explotaci?n de pozos petroleros a una corporaci?n extranjera; aprovechando el hecho de que el primero de los nombrados era miembro del Consejo Directivo de PERUPETRO mientras que el otro es un personaje vinculado a la vida pol?tica y de conocida militancia con llegada a c?rculos de poder espec?ficos; dentro de ?stos extremos los implicados podr?an decir ?cuando nosotros hacemos nuestros lobbies se llama delito, mis clientes lo llaman un faen?n profesional a favor de terceros?. Como podemos apreciar, en palabras de Virgolini, ?Al introducir el crimen en el an?lisis del orden social, no desde el punto de vista de la agresi?n, sino desde el de su creaci?n y reproducci?n, el concepto del crimen organizado como el delito de cuello blanco o el de corrupci?n, tiene la virtud de disolver las barreras que siempre separaron el crimen de la pol?tica y revela la esencial ambig?edad del discurso de la criminolog?a en general?. Sutherland, en su teor?a de la asociaci?n diferencial, establec?a que el comportamiento criminal se aprende en contacto con otras personas mediante un proceso de comunicaci?n, sobre todo en el interior de un grupo restringido de relaciones personales y cuyos m?viles y tendencias impulsivas est? en funci?n de la interpretaci?n favorable o desfavorable de las disposiciones legales. Seg?n Corigliano, si bien la definici?n en s? misma asigna caracter?sticas espec?ficas, otros autores la complementaron, de este modo consideran que la delincuencia de cuello blanco se distingue del resto por: ? La lesi?n de la confianza en el tr?fico mercantil. En este punto es necesario establecer, que la legislaci?n peruana, as? como otras a nivel mundial, por la necesidad de fomentar una adecuada administraci?n p?blica, confiere potestades especiales a favor de determinados profesionales, en pro de salvaguardar los intereses del Estado as? como de sus administrados. Sin embargo muchas veces esa confianza estatal depositada se ve transgredida, lesionada, socavada por actos impropios y fuera del orden social pre establecido. En el caso peruano, lamentablemente son conocidos mundialmente casos como el ex Asesor presidencial Vladimiro Montesinos Torres a quien se le sindica como implicado en delitos de narcotr?fico, y asociaci?n il?cita para delinquir; es m?s a marcado un par?metro jur?dico hist?rico en la vida nacional el juzgamiento que viene siguiendo el ex presidente Alberto Fujimori Fujimori quien ha sido juzgado por Peculado cuando apoy? la retribuci?n indebida para el pago de Compensaci?n de Servicios a su ex asesor presidencial. La misma naturaleza del caso de los petr audios comentado anteriormente evidencia la naturaleza del delito de cuello blanco. ? Apariencia legal del hecho. ? La circunstancia de que la sociedad tenga conciencia de la ilicitud del hecho pero no de su trascendencia criminal. Esto constituye un aspecto digno de comentar, toda vez que en ?sta clase de delitos la comunidad ve con furia su comisi?n, sin embargo no observa las implicancias generalizadas de dichos delitos. En este punto, cuando un pol?tico, profesional, art?sta reconocido en las m?s altas esferas sociales delinque, generalmente ocaciona el esc?ndalo temporal por su actitud ilicita, sin embargo no se pone en bandeja de consideraci?n que se afecta los intereses del Estado, los propios intereses sociales, la lesi?n a la buena imagen que deben proyectar ?stas personas como pilares bases en pro de modelos a seguir por parte de la juventud. ? La imagen de honorabilidad del autor, debido a su posici?n pol?tica, social y econ?mica. Su respetabilidad oblig? a establecer una relaci?n cercana entre poder econ?mico y poder pol?tico. ? La escasa visibilidad del delito. Este aspecto se establece en raz?n de que la envergadura de su comisi?n subyace generalmente por un esc?ndalo a trav?s de una denuncia mediante un medio masivo de comunicaci?n; siendo los aportantes de las pruebas inculpatorias generalmente personas an?nimas, esto ultimo generalmente se explica por el poder que ostentan ?sta clase de criminales. Dentro de doctrina jur?dica, Corigliano adicionalmente establece que, los estudiosos de la criminalidad econ?mica, marco en el que se desarrollan estas conductas, no mantienen un

secretos del vaticano    videos secretos de la nasa, secretos del mundo, secretos del vaticano

No hay Entradas Relacionadas.


Deja un Comentario